MEGAESCALA · EPISODIOS

El apagón de España en 5 segundos: qué pasó de verdad

Publicado el

El 28 de abril de 2025 hubo un apagón en España que dejó a toda la península sin luz en segundos. Contamos por qué hubo un apagón en España y qué dicen los informes oficiales sobre cuándo fue el apagón en España y cómo se recuperó la red.

Reconstruimos minuto a minuto la cascada de fallos, con datos de Red Eléctrica, el Gobierno y el panel europeo independiente: qué es un apagón, qué falló en el control de la tensión y quién asume la responsabilidad.

Lo esencial

Cronología

  1. Primera oscilación (0,6 Hz)
  2. Segunda oscilación (0,2 Hz)
  3. Caen las primeras plantas
  4. Huéneja: −355 MW
  5. Badajoz: −727 MW
  6. −928 MW más
  7. Fuera de la red europea
  8. Caen las líneas de alterna con Francia
  9. Cae la línea de continua
  10. Empieza la reposición
  11. 43-50 % de la demanda
  12. Toda la red de transporte
  13. 99,95 % de la demanda
  14. Informe del Gobierno
  15. Informe de la CNMC
  16. Informe del panel europeo
  17. Sanciones aún sin resolver

Cifras clave

Preguntas frecuentes

¿Por qué hubo un apagón en España?

La causa, dicen los informes, fue multifactorial, pero con un protagonista claro: un fallo en el control de la tensión.

¿Cuándo fue el apagón en España?

Las doce y treinta y tres de un lunes de finales de abril. Un instante antes, todo funciona con normalidad. Y de pronto, en apenas cinco segundos, la península ibérica entera se queda a oscuras.

¿Qué pasó exactamente durante el apagón en España?

En pocas palabras: el sistema no supo frenar una tensión que subía sin control, y esa tensión disparada fue empujando plantas fuera de la red, una tras otra.

Capítulos

Transcripción

Cinco segundos

Las doce y treinta y tres de un lunes de finales de abril. Un instante antes, todo funciona con normalidad. Y de pronto, en apenas cinco segundos, la península ibérica entera se queda a oscuras.

En ese pestañeo desaparece el sesenta por ciento de toda la electricidad que estaba produciendo España. Quince mil megavatios de generación se apagan de golpe.

Solo en el metro de Madrid viajan en ese momento ciento cincuenta mil personas, repartidas en doscientos treinta trenes. Cuarenta y cuatro se quedan atrapadas en los túneles, completamente a oscuras.

Más de cincuenta millones de personas se quedan sin luz en España, Portugal y Andorra. Es el mayor apagón de la Europa occidental reciente. ¿Cómo puede caer entero un sistema eléctrico moderno en apenas cinco segundos? Vamos a reconstruirlo, paso a paso.

El apagón afectó a toda la península a la vez: la España peninsular, el Portugal continental y Andorra. Un territorio entero se quedó sin corriente casi en el mismo instante.

Las señales de aviso

Pero el sistema no cayó sin avisar. Media hora antes del apagón ya estaba pasando algo muy raro en la red.

Una red eléctrica vive de un equilibrio delicado: en cada segundo, lo que producen las centrales tiene que igualar exactamente lo que consumen las casas y las fábricas. Si ese equilibrio se rompe, todo se tambalea. Se vigila con dos números, la tensión y la frecuencia.

A las doce y tres minutos, la red española sufre una primera oscilación: la frecuencia empieza a bailar y la tensión llega a oscilar hasta treinta mil voltios por encima o por debajo de los cuatrocientos mil voltios habituales de esas grandes líneas.

A las doce y diecinueve llega una segunda oscilación, esta vez del tipo que los técnicos ya conocen en la red europea. El sistema aguanta, pero está cada vez más tenso.

Y entonces, a las doce y treinta y dos, la tensión se dispara por encima de los cuatrocientos treinta y cinco mil voltios: el máximo que la red española puede soportar ni siquiera de forma pasajera.

La cascada

Lo que viene ahora ocurre en poco más de un minuto. Prepárate, porque va a ir muy rápido, segundo a segundo.

Con la tensión disparada, empiezan a caer las primeras grandes plantas renovables: unos quinientos megavatios se desconectan casi de inmediato para protegerse.

A las doce, treinta y dos y cincuenta y siete segundos, un transformador cerca de Huéneja, un pueblo de Granada de apenas mil habitantes, se desconecta llevándose otros trescientos cincuenta y cinco megavatios.

Después, los técnicos rastrearán el origen del colapso hasta tres puntos del sur y el oeste del país: Huéneja, en Granada; Don Rodrigo, en Sevilla; y Valdecaballeros, en Badajoz.

Entre las plantas señaladas en Badajoz está Núñez de Balboa, que al inaugurarse fue la mayor planta solar de Europa, con quinientos megavatios de potencia.

A las doce, treinta y tres y dieciséis, se desconectan de golpe setecientos veintisiete megavatios de plantas solares en dos subestaciones de Badajoz.

Un segundo después se pierden otros novecientos veintiocho megavatios repartidos por Segovia, Huelva, Badajoz, Sevilla y Cáceres. La caída ya no tiene freno.

A las doce, treinta y tres y diecinueve, España y Portugal se sueltan de la red eléctrica europea. Dos segundos más tarde caen también las interconexiones de corriente alterna con Francia. Poco después se desconecta la línea de corriente continua, y la península queda desconectada del resto de Europa.

Antes de ese colapso final, en unos setenta y ocho segundos ya se habían perdido unos dos gigavatios y medio en esa cascada de desconexiones. Y entonces, en cinco segundos, cae todo: quince mil megavatios, el sesenta por ciento de la generación española. Toda la península, a cero.

Dieciocho horas y media para volver

Apagar una península lleva cinco segundos. Volver a encenderla es muchísimo más difícil, y mucho más lento.

Mientras la red está muerta, el país se para en seco. Ciento dieciséis trenes de Adif se quedan clavados en las vías, treinta y cinco mil viajeros tienen que ser evacuados y en los aeropuertos se cancelan trescientos cuarenta y cuatro vuelos.

Al principio, Red Eléctrica calcula entre seis y diez horas para recuperarlo todo. El operador portugués llega a hablar, en lo peor, de hasta una semana entera.

La clave para arrancar de nuevo llega desde Francia. A las doce y cuarenta y tres, la subestación de Hernani, en Guipúzcoa, es la primera de toda la península en volver a tener corriente. Sin esa conexión con el resto de Europa, arrancar de cero habría sido muchísimo más difícil.

A partir de las cinco de la tarde, la luz vuelve poco a poco por regiones: Cataluña, Aragón, País Vasco, Galicia, Extremadura, Andalucía... y así, provincia a provincia, hasta bien entrada la noche.

Aun así, a las diez de la noche solo se ha recuperado entre el cuarenta y tres y el cincuenta por ciento de la demanda, según la fuente que mires. Quedaba muchísima noche por delante.

Portugal siguió su propio ritmo: recuperó la frecuencia europea sobre las seis y media de la tarde y, hacia las doce y veinte de la noche, daba por restablecida toda su red.

No es hasta las siete de la mañana del día siguiente cuando se recupera el noventa y nueve con noventa y cinco por ciento de la demanda. Dieciocho horas y media después del apagón.

Cinco segundos para caer, dieciocho horas y media para volver. Esa enorme asimetría es, quizá, la mejor lección de toda aquella jornada.

¿Y cuánto costó todo esto? Aquí nadie se pone de acuerdo. El Gobierno calcula unas pérdidas de ochocientos millones de euros; la patronal, la CEOE, dice que fue el doble: mil seiscientos millones.

También el balance humano fue discutido. Se contabilizaron al menos ocho fallecidos vinculados directamente al apagón entre España y Portugal, una cifra que fue subiendo con los días.

Un estudio del Instituto de Salud Carlos Tercero detectó además un exceso de muertes en los dos días siguientes; pero sus propios autores avisan: es una correlación, no una prueba de causa y efecto.

¿De quién fue la culpa?

Y llegamos a la pregunta que se hizo todo el mundo aquella tarde: ¿por qué pasó exactamente? ¿Y de quién fue la culpa?

Para responder, se pusieron en marcha dos grandes investigaciones. En junio de dos mil veinticinco, cuarenta y nueve días después del apagón, el Gobierno presentó su informe. Y en marzo de dos mil veintiséis, un panel europeo independiente, con cuarenta y nueve miembros, publicó el suyo: veintidós recomendaciones para que no vuelva a pasar.

Empecemos por lo que quedó descartado. No fue un ciberataque: lo confirman tanto el informe del Gobierno como el europeo. Y Red Eléctrica asegura que tampoco fue por falta de inercia, ese colchón físico que dan las grandes máquinas girando y que ayuda a estabilizar la red cuando algo empieza a fallar.

La causa, dicen los informes, fue multifactorial, pero con un protagonista claro: un fallo en el control de la tensión. Y aquí entra un concepto clave, la potencia reactiva. Además de la corriente que enciende tus bombillas, por la red circula otra energía invisible cuya misión es sostener la tensión en su punto justo.

Si sobra esa energía reactiva, la tensión sube; si falta, baja. Mantenerla en su sitio es como regular la presión de una tubería para que no reviente ni se quede sin caudal.

Algunas centrales tendrían que haber absorbido esa energía para bajar la tensión cuando empezó a dispararse, y no lo hicieron a tiempo. En pocas palabras: el sistema no supo frenar una tensión que subía sin control, y esa tensión disparada fue empujando plantas fuera de la red, una tras otra.

El informe del Gobierno señala sobre todo a Red Eléctrica, por una insuficiencia de capacidades de control dinámico de las tensiones y por algunas de sus decisiones de operación aquella mañana.

Las eléctricas lo rechazan de plano. A través de su patronal, Aelec, sostienen que sus plantas cumplían la normativa y que fue Red Eléctrica quien, teniendo recursos suficientes, «decidió no despachar» más centrales síncronas.

Red Eléctrica, por su parte, defiende que el informe europeo final no cuestiona su operación. Y el regulador, la Comisión Nacional, concluye que el marco normativo era suficiente, sin señalar una carencia estructural.

Y aquí seguimos, casi año y medio después, con una pregunta abierta. La responsabilidad final, y las posibles sanciones, todavía no se ha resuelto: está en manos de expedientes administrativos y, quizá, de los tribunales.

¿Y las renovables? Ni el informe del Gobierno ni el europeo señalan la enorme cantidad de energía solar como causa por sí sola. Los dos apuntan al control de la tensión: fallos tanto en algunas plantas renovables como en centrales convencionales, y un número inusualmente bajo de centrales síncronas conectadas aquel día.

El apagón del veintiocho de abril no lo tumbó una gran tormenta ni un enemigo: lo tumbó un desequilibrio invisible que nadie frenó a tiempo. Y aún hoy seguimos discutiendo de quién fue la culpa y cuánto costó de verdad. Toda nuestra vida cuelga de ese equilibrio que la red mantiene, callada, segundo a segundo. Si quieres seguir entendiendo la ingeniería que sostiene tu mundo, suscríbete.

Fuentes

  1. Actuación de Red Eléctrica ante el incidente del 28 de abril (comunicado oficial)
  2. Red Eléctrica no falló: el informe del Expert Panel europeo confirma las causas (nota de prensa REE)
  3. 28 April 2025 Blackout (portal ENTSO-E)
  4. ENTSO-E Publishes Expert Panel Final Report on 28 April 2025 Blackout
  5. El Gobierno presenta el informe sobre las causas del apagón (La Moncloa)
  6. CNMC y Transición Ecológica ratifican la robustez del sistema eléctrico (El Diario de Madrid)
  7. Anatomy of a Blackout: Findings from the Spain-Portugal Grid Collapse Final Report (POWER Magazine)
  8. Entso-E report finds systemic failures behind 2025 Iberian blackout (pv magazine Global)
  9. El informe oficial del Gobierno señala a Red Eléctrica por control insuficiente (Xataka)
  10. Las eléctricas culpan a REE pero piden ocultar qué instalaciones incumplieron (pv magazine España)
  11. REE señala que el origen del apagón está en una planta fotovoltaica en Badajoz (pv magazine España)
  12. El inicio del apagón se produjo en Granada, Badajoz y Sevilla (pv magazine España)
  13. La central fotovoltaica en el origen del apagón es Núñez de Balboa de Iberdrola (eldiario.es)
  14. El enchufe con Francia: la subestación de Hernani (eldiario.es Euskadi)
  15. La subestación de Huéneja en Granada, el origen del apagón (El Periódico de la Energía)
  16. Un pueblo de Granada de mil habitantes y 700 MW renovables, donde empezó el apagón (Xataka)
  17. El Gobierno rebaja las pérdidas económicas por el apagón a 800 millones (Infobae)
  18. La CEOE calcula 1.600 millones de euros de pérdidas (El Español)
  19. España tuvo un exceso de 147 muertes tras el apagón, según ISCIII (El Español)
  20. El apagón masivo deja al menos cinco víctimas mortales (Infobae)
  21. La labor de Metro Madrid en el apagón: 150.000 pasajeros, 44 atrapados (SoyDeMadrid)
  22. Cómo ha cambiado el mix energético en el momento del apagón (El Debate)
  23. Apagón en la península ibérica de 2025 (Wikipedia, es)